viernes, 21 de mayo de 2010

Teleasistencia y Ayuda a Domicilio


Gracias a la teleasistencia y la ayuda a domicilio, los mayores dependientes pueden desarrollar su vida con normalidad allí donde ellos prefieren: en su casa. Son servicios que funcionan muy bien, tanto en el ámbito público como en el de las empresas privadas.


Se está mejor en casa que en otro sitio” es el lema que comparten los servicios de ayuda a domicilio y teleasistencia. Los expertos coinciden en que el traslado a las residencias puede conllevar un importante desarraigo emocional, por lo que es conveniente retrasar o evitar ese abandono del hogar mientras sea posible. De esta forma, la persona mayor, aun con cierto grado de dependencia, permanece perfectamente atendida donde ha vivido siempre, lo que contribuye a que se sienta mejor. Aunque tengan una finalidad similar y muchas empresas oferten ambos servicios, la teleasistencia y la ayuda a domicilio incluyen prestaciones muy diferentes. La teleasistencia garantiza la atención constante las 24 horas del día y los 365 días del año.Personas que viven solas, se sienten muy seguras con este servicio.
Mucho más que “telealarmas” Los casos graves son una mínima parte de los cientos de llamadas que puede recibir una empresa de teleasistencia al día. Muchos usuarios pulsan el botón que siempre les acompaña para pedir alguna información o para hablar un rato cuando se sienten solos. Además, las propias empresas emiten llamadas periódicas de cortesía y ofrecen servicios de agenda y recordatorio, para que nadie olvide tomarse la medicación o felicitar a un pariente por su cumpleaños. “Yo se lo recomiendo a todos los mayores que vivan solos”, dice Graci, que se siente muy protegida con su pequeño “ángel de la guarda” en forma de medallón.

Para solicitar la teleasistencia existen dos vías: la pública y la privada. En el primer caso hay que dirigirse a los Servicios Sociales de cada ayuntamiento. El pasado año, según datos del IMSERSO, eran usuarios de teleasistencia pública cerca de 150.000 personas, la mitad de las cuales son mayores de 80 años y casi tres cuartas partes son mujeres. Cada Comunidad Autónoma pone un precio diferente a este servicio, cuya media está en unos 21 euros al mes. Si se prefiere la opción privada, sólo hay que consultar precios y servicios y contactar con alguna de las empresas que los ofrecen.
Las visitas más esperadas El mejor “invitado” es el que viene a facilitarnos la realización de las tareas cotidianas y a prestarnos su apoyo cuando más lo necesitamos. Ángeles lo sabe muy bien. Tanto ella como su marido y su hermana trabajan por las mañanas. Aconsejados por su centro de salud, decidieron contratar un servicio de ayuda a domicilio para que su madre, Aurora, que tenía 93 años y vivía con ellos, no se quedara sola mientras estaban fuera de casa. “Todas las mañanas, los asistentes venían para ayudarla a levantarse y asearse. Estaban al tanto de su medicación y, sobre todo, hablaban con ella durante tres horas al día y le daban cariño, que es lo que más necesitaba”. Aunque la asistencia a domicilio puede incluir atención doméstica (planchar, cocinar, limpiar la casa, etc.), su principal valor reside en el apoyo personal, psicológico y sociosanitario que presta. Desarrolla hábitos saludables y aumenta la autoestima personal. Según datos del IMSERSO, tres de cada 100 personas mayores de 65 años reciben servicio público de ayuda a domicilio (en torno a 230.000 usuarios en toda España). La prestación se solicita de forma similar al de teleasistencia, preguntando en los servicios sociales del distrito, centros de salud o en las empresas privadas y ONGs como Cruz Roja o Cáritas.

¡Ojo! Contratar sólo con todas las garantías Es muy frecuente ver folletos de empresas de todo tipo en las farolas, centros de salud y residencias en los que se ofrecen servicios privados de ayuda a domicilio. Antes de facilitar todos los datos de una persona dependiente a desconocidos y dar una copia de sus llaves, hay que estar completamente seguro de que la empresa cumple con todos los requisitos legales. Hay que tener en cuenta que la ayuda a domicilio requiere una preparación social profesional. No se puede dejar en manos de cualquiera. La Asociación Profesional de Ayuda a Domicilio (APAD) ha presentado un decálogo que hay que tener en cuenta cuando se solicita esta prestación. Uno de los puntos recogidos en el decálogo señala que los profesionales de este servicio no pueden poner inyecciones ni prescribir medicamentos. Como recuerda el presidente de la APAD, Jesús Paniagua, “la ayuda a domicilio termina donde empieza el trabajo de la enfermera”. A partir de ahí, hay que llamar a médicos y enfermeros cualificados. No puede existir ninguna duda sobre la calidad del servicio de ayuda a domicilio. Está en juego que los mayores se encuentren a gusto y protegidos dentro de su hogar.